miércoles, 14 de agosto de 2013

MARIO BENEDETTI " MAESTRO"


LAS PALABRAS

No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si usted habla de progreso
nada más que por hablar
mire que todos sabemos
que adelante no es atrás

si está contra la violencia
pero nos apunta bien
si la violencia va y vuelve
no se me queje después

si usted pide garantías
sólo para su corral
mire que el pueblo conoce
lo que hay que garantizar

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si habla de paz pero tiene
costumbre de torturar
mire que hay para ese vicio
una cura radical

si escribe reforma agraria
pero sólo en el papel
mire que si el pueblo avanza
la tierra viene con él

si está entregando el país
y habla de soberanía
quién va a dudar que usted es
soberana porquería

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

no me ensucie las palabras
no les quite su sabor
y límpiese bien la boca

si dice revolución.

FEDERICO LORCA " MAESTRO"

CANCION PRIMAVERAL
I

Salen los niños alegres
De la escuela,
Poniendo en el aire tibio
Del abril, canciones tiernas.
¡Que alegría tiene el hondo
Silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.

II

Voy camino de la tarde
Entre flores de la huerta,
Dejando sobre el camino
El agua de mi tristeza.
En el monte solitario
Un cementerio de aldea
Parece un campo sembrado
Con granos de calaveras.
Y han florecido cipreses
Como gigantes cabezas
Que con órbitas vacías
Y verdosas cabelleras
Pensativos y dolientes
El horizonte contemplan.

¡Abril divino, que vienes
Cargado de sol y esencias
Llena con nidos de oro

Las floridas calaveras!

POEMA DE OCTAVIO PAZ

LA POESIA

¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Llegas, silenciosa, secreta, armada,
tal los guerreros a una ciudad dormida;
quemas mi lengua con tus labios, pulpo,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia sin fin
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una avidez sombría.

El mundo cede y se desploma
como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto,
solo, desnudo, despojado,
sobre la roca inmensa del silencio,
como un solitario combatiente
contra invisibles huestes.

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta.
¿A qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
avidez que sólo en la sed se sacia,
llama que todos los labios consume,
espíritu que no vive en ninguna forma
mas hace arder todas las formas
con un secreto fuego indestructible.

Pero insistes, lágrima escarnecida,
y alzas en mí tu imperio desolado.

Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa sustancia,
avidez subterránea, delirante.

Golpean mi pecho tus fantasmas,
despiertas a mi tacto,
hielas mi frente
y haces proféticos mis ojos.

Percibo el mundo y te toco,
sustancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.

Nublan mis ojos imágenes opuestas,
y a las mismas imágenes
otras, más profundas, las niegan,
ardiente balbuceo,
aguas que anega un agua más oculta y densa.
En su húmeda tiniebla vida y muerte,
quietud y movimiento, son lo mismo.

Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
sustancia de mi alma.

Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Rozo al tocar tu pecho
la eléctrica frontera de la vida,
la tiniebla de sangre
donde pacta la boca cruel y enamorada,
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma
ni se demora sobre lo que engendra.

Llévame, solitaria,
llévame entre los sueños,
llévame, madre mía,
despiértame del todo,
hazme soñar tu sueño,
unta mis ojos con aceite,

para que al conocerte me conozca.

POEMAS DE VICENTE HUIDORBO

POEMA FUNERARIO

El pájaro de lujo ha mudado de estrella
Aparejad bajo la tempestad de las lágrimas
Vuestro ataúd a vela
Donde se aleja el instrumento del encanto

En las vegetaciones de los recuerdos
Las horas en torno de nosotros hacen sus viajes

Va rápido
Va rápido impulsado por los suspiros
El mar está cargado de naufragios
Y yo he alfombrado el mar para su paso

Así es el viaje primordial y sin pasaje
El viaje instructivo y secreto
En los corredores del viento

Las nubes se apartan para que él pueda pasar
Y las estrellas se encienden para mostrar el camino

Qué buscas en los bolsillos de tu chaqueta
Has perdido la llave

En medio de ese zumbido celeste
Vuelves a encontrar en todas partes tus horas envejecidas

El viento es negro y hay estalactitas en mi voz
Dime Guillermo
Has perdido la llave del infinito

Una estrella impaciente iba a decir que hace frío

La lluvia aguzada comienza a coser la noche


LA POESÍA ES UN ATENTADO CELESTE

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años
Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
[otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio




MONUMENTO AL MAR

Paz sobre la constelación cantante de las aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí.

He aquí el molde lleno de trizaduras del destino
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas

He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos

Este es el mar
El mar con sus olas propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte

El mar entra en la carroza de la noche
Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros olvidados
Y a las estrellas conocidas.

Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos

Levántate y saluda el amor de los hombres

Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.

También nosotros te escuchamos
Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos naufragados
También nosotros te escuchamos

Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor
Cuando tus gladiadores se baten entre sí

Cuando tu cólera hace estallar los meridianos
O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
O bien cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.

Lloras sin saber por qué lloras
Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como césped de tumba

Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre nosotros

Junto a mi corazón te siento
Cuando oigo el gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin razón como tú lloras

He aquí el mar
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras

He aquí el mar
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria

Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados

He ahí el mar
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida

De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

POEMA DE WILLIAM OSPINA

FRANZ KAFKA

Padre, le digo, dame tres granos de cebada para despertar al
durmiente.
Pero mi padre no responde:
es un enorme jinete de bronce, alto sobre colinas y sinagogas.
Madre, le digo, aparta tanta niebla,
muéstrame un rostro dulce, del que broten palabras ingenuas.
Pero ella se ha perdido por los callejones de piedra
y sólo encuentro en el espejo sus ojos inmensos.
Abuelo, digo entonces, ya no luches más con el ángel,
ven a contarme historias junto al niego, mientras se hiela el Elba.
Pero el viejo me mira con ojos ausentes, y comprendo
que no es éste mi abuelo sino un viejo gitano que quiere venderme
un recuerdo.
Hermana, bella hermana, le digo,
toma mi mano que está oscuro en esta casa inmensa.
Pero a mi lado pasa una condesa polaca monumental y arrogante
y se escucha un violín, y se cierra una puerta.
Hermano, digo, qué bello cabalgas sobre el potro de madera y
de laca,
¿hacia dónde nos llevan estas tardes inciertas?
Pero él es sólo una imagen, una gris fotografía en mis nimios,
y a lo lejos, atroces, los cañones resuenan.
Goethe, le digo, cántame una canción romana,
haz que yo sienta en mi corazón esta antigua tristeza.
Pero la tumba calla y sobre ella vuelan grises palomas
y no puedo abrir este libro porque sus páginas son de ceniza.
Milena, digo luego, tal vez tú puedas finalmente salvarme,
dime que soy de carne y de sangre, que esto que me atenaza es un deseo
Pero ella se afantasma entre miles de seres escuálidos
y apenas si percibo dos llamas que se apagan muy lejos.

¿Entonces es delirio todo esto? ¿A quién puedo llamar que me
salve?
Su reino es de este mundo. Todos están aceptados y absueltos.
Son demasiado humanos, son demasiado justos,
y yo no logro hablarles con mi estruendo de élitros.
y no aprendí a cruzar las puertas,
y no sé defenderme.

Si ves dos grises ojos de gato en la gótica noche de Praga
comprenderás que temo morir si me duermo.
Si oyes una canción en la gótica noche de Praga
comprenderás que intento saber dónde me encuentro.
Si oyes un corazón en la gótica noche de Praga
comprenderás quién sostiene todo este sueño


POEMAS DE PORFIRIO

CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar...

Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonría...
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar...

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en Abril el campo, que tiembla de pasión;

bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal;

la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo! ¡lagunas de zafir!-

que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
¡y hasta las propias penas! nos hacen sonreír...

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer;
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar:

el alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.

Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver;

un día en que discurren vientos ineluctables...
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!

SOBERBIA

Le pedí un sublime canto que endulzara
mi rudo, monótono y áspero vivir.

El me dio una alondra de rima encantada...
¡Yo quería mil!

Le pedí un ejemplo del ritmo seguro
con que yo pudiera gobernar mi afán.

Me dio un arroyuelo, murmullo nocturno...
¡Yo quería un mar!

Le pedí una hoguera de ardor nunca extinto,
para que a mis sueños prestase calor.

Me dio una luciérnaga de menguado brillo...
¡Yo quería un sol!

Qué vana es la vida, qué inútil mi impulso,
y el verdor edénico, y el azul Abril...

¡Oh sórdido guía del viaje nocturno!

¡Yo quiero morir!

LITERATURA COLOMBIANA

La literatura colombiana, como manifestación de cultura, es diversa. La lucha constante de los legados españoles, indígena y negro, y la lucha misma en contra de manifestaciones exteriores, producen en Colombia la constante búsqueda por una voz nacional. Tras el éxito de Gabriel García Márquez son muchos los autores colombianos que los lectores alrededor del mundo están descubriendo con deleite.
Al igual que la historia de la literatura universal, la de Colombia tiene sus orígenes en la tradición oral: Yuruparí Mito, leyenda y epopeya del Vaupés, publicado por primera vez en italiano en 1890, recoge una historia originaria de la cuenca del río Vaupés y contada sin la influencia del canon de Occidente, en la que se reflejan los intereses de los nativos del Amazonas.
Luego de varios siglos de desarrollo, la literatura colombiana tuvo su mayor crecimiento en el siglo XX, rico en poetas y movimientos poéticos en Colombia. Desde los poetas del postmodernismo Luis Carlos López, lleno de humor y profundidad sencilla, y Porfirio Barba Jacob, intenso, pensativo y melódico, hasta los más recientes poetas de estilos muy diversos como Darío Jaramillo Agudelo, Juan Manuel Roca y Mario Rivero.
En años recientes se ha dado en Colombia un boom de escritores cuyas obras han sido ampliamente acogidas por los lectores y algunas de ellas han sido llevadas al cine. Entre estos autores sobresalen Juan Gabriel Vásquez, Santiago Gamboa, Jorge Franco, Mario Mendoza, Enrique Serrano y Fernando Quiroz.
Generaciones recientes

Algunos escritores como Cristian Valencia, Alberto Salcedo Ramos y Jorge Enrique Botero, han hecho periodismo literario; el segundo con una biografía sobre Kid Pambelé y el tercero con los libros Últimas noticias de la guerra y Espérame en el cielo, capitán. Ambos son una suerte de herederos de Germán Castro Caycedo y el mejor periodismo latinoamericano. En cuanto a narrativa, destacan nombres como Rafael Chaparro Madiedo, autor de Opio en las Nubes, novela que se ha hecho célebre por sus personajes, su temática alusiva al rock y su narrativa fragmentada y experimental. Héctor Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Juan Sebastián Cárdenas, Nahum Montt, Miguel Mendoza Luna, Sebastián Pineda Buitrago, Mauricio Loza, Ignacio Piedrahíta Arroyave, Sergio Álvarez, Efraím Medina Reyes, Antonio García, Juan Esteban Constain, Andrés Ospina, Mario Mendoza, James Cañon, René Segura, Diego Fernando Montoya Serna, Ricardo Silva Romero, Juan Pablo Plata, Evelio Rosero Diago, Antonio Úngar, Laura Restrepo, Rubén Varona, Johann Rodríguez Bravo, William Ospina, Juan Diego Mejía, David Alberto Campos, Óscar Perdomo Gamboa, Yesid Morales, Antonio Iriarte, Esmir Garcés, Winston Morales, Antonieta Villamil, German Camacho López y muchos otros.
Generaciones recientes en poesía

En las últimas décadas, Colombia ha producido un significativo número de poetas de importancia, de temáticas urbanas y antipoéticas. Entre ellos, brillan los nombres de Antonieta Villamil, Janet Núñez Marroquín, Yirama Castaño Güiza, Luz Helena Cordero, Elvira Alejandra Quintero, Ana Milena Puerta, Monique Facuseh, Jorge García Usta, Ramón Cote Baraibar, Víto Apushana, Gabriel Arturo Castro, Carlos Patiño Millán, Jorge Cadavid, Juan Felipe Robledo, Pablo Montoya, Hernán Vargas-Carreño, Antonio Silvera, Luís Mizar Mestre, Jorge Mario Echeverri, Nelson Romero Guzmán, Carlos Alberto Troncoso, Winston Morales Chavarro, Óscar Torres Duque, Gonzalo Márquez Cristo, Rafael Del Castillo Matamoros.Federico Meléndez, Andrea Cote, Lucia Estrada, Felipe García Quintero y Sergio Esteban Vélez, Lauren Mendinueta, cuya obra poética ha sido reconocida internacionalmente, al igual que autores como Juan Darío Cárdenas, Carlos Patiño y Hernándo Urriago Benítez.
Literatura narco o de sicariesca
Durante los primeros años de la década del noventa del siglo XX empezó a aparecer la realidad de la violencia del narcotráfico en la literatura de la época. Títulos como La Lectora de Sergio Álvarez, Rosario Tijeras de Jorge Franco y La Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo empezaron a retratar los nuevos miedos y obsesiones que el país había adquirido en esta etapa de la violencia. Las ciudades, a la vez que se convierten en escenario de esta violencia, se convierten en el escenario de estas tramas. Recientemente fueron publicadas obras como El ruido de las cosas al caer5 de Juan Gabriel Vásquez y 35 muertos; Sergio Álvarez, que hacen una aproximación más extensa, por décadas, en las ficciones, del tema del narcotráfico y su afectación en la vida de los colombianos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dime de qué sexo eres y te diré qué odias del sexo opuesto




Acá van algunos puntos de aquellas cosas que nos embolan de los hombres y que a ellos les embola de nosotras.
A medida que va pasando el tiempo nos vamos poniendo más intolerantes (me incluyo porque es mi realidad hoy en día). A uno ya le empieza a molestar cosas que antes directamente pasaban por alto. Pero cuando estás en pareja la intolerancia muchas veces llega a cero, principalmente cuando va creciendo, en tiempo y convivencia.


Como todo comienzo de relación, todo es mágico, no queres estar en ningún lado más que al lado de él, lo llames mil veces al día (preguntando qué comió, qué lleva puesto, que va hacer, etc.), y lo único que haces en los primeros meses es hacer el amor incansablemente en cualquier lado varias veces al día. Pero ¡puff!, como una bomba de humo, después de un tiempo todo eso desaparece mágicamente y te encontras con la realidad de la pareja; y esas cosas que antes amabas ahora te sacan de quicio.
A pesar de que sabemos lo que le embola al sexo opuesto, uno lo sigue haciendo insistentemente, creo que es algo que no se puede cambiar (o de eso me he convencido). Creo que viene en los genes de las mujeres por ejemplo ser indecisas e impuntuales cada vez que hay que salir. Y a ellos, con la simplicidad que los identifica (no en todos los casos, aclaro), se les olvida más de una vez de los aniversarios o fechas que nosotros tenemos gravados como un sello.


Somos dos sexos totalmente opuestos y es por eso que estamos acá para amarnos, pelearnos y odiarnos en esas pequeñas (para los hombres) y grandes (para las mujeres) cosas

AQUELLAS COSAS CON LAS QUE PODEMOS SACAR A CUALQUIER HOMBRE DE SUS CABALES
  • Que estemos mil horas cambiándonos
  • Que nos demoremos haciendo las compras y seamos indecisas a la hora de comprar ropa
  • Que queramos hablar de todo lo que pasa en la pareja hasta situaciones insignificantes cuando a ellos no les va ni le viene
  • Que estemos colgadas mil horas al teléfono chusmeando con alguna amiga
  • Que demos mil vueltas para decirles lo que nos pasa
  • Que les digamos que son unos “niños” e “inmaduros” cuando se pasan horas jugando a la play con amigos
  • La impuntualidad
  • Cuando vas por la calle y alguna chica lo saluda, preguntemos: ¿Y ESA quién es?
  • Cuando está en un casamiento de un amigo y que les estés diciendo “deja de tomar” “arreglate la corbata” “compórtate”
  • Que les exijamos que nos cuenten todo con lujo de detalle cada vez que salen solos
  • "Me duele la cabeza” “estoy cansada” “me duelen los ovarios” cuando te están insinuando tener sexo
  • Que les gritemos o nos pongamos idiotas cada vez que ellos no nos dicen que estamos lindas
  • Que hagamos incansables preguntontas sobre sus ex novias, amantes, desde cómo eran hasta qué perfume usaban
  • Cuando están callados o simplemente descansando seamos totalmente insistentes preguntando mil veces “¿qué te pasa?”
  • Que nos hagamos las superadas con relaciones “superficiales” y después somos las primeras en estar pidiendo compromiso
  • Lo complejo que nos resulta entender que una juntada de amigos es eso... (Al menos el 85% de las veces) y que simplemente están comiendo un asado jugando al truco y hablando de fútbol.
  • Que les investiguemos su billetera, celular, Facebook, Twitter
  • Que nos hagamos la vírgenes y las que nunca nos acostamos con ningún hombre
  • Los “no” que son “sí” y los “sí” que son “no”.

                                               AQUELLAS COSAS QUE NOS EMBOLA DE ELLOS



  • Que terminen de tener relaciones (sea con amor o placer) y en dos segundos y medio prendan el televisor o se vayan (un poco de tacto hermano!)
  • Cuando le pedís un favor, sea correr la cortina, pasarte el control remoto, apagar la luz te digan “ya voy”
  • Que no paguen en las primeras citas y dividan todos los costos en dos. (¡Hasta te pide plata para la nafta!)
  • Que no sean HOMBRES y te digan “me da igual” a cualquier cosa, desde ir a comer a el lugar para elegir las vacaciones
  • Que nos digan “estás más gordita… pero seguís siendo bonita” (¡joder!)
  • Que no se den cuenta si te compraste ropa nueva, cambiaste el look de tu pelo, que fuiste a la peluquería o simplemente que te compraste ropita “especial” para la ocasión
  • Que se duerme apenas termina de hacer el amor
  • Que no se saquen las medias para hacer el amor
  • Que coman como un chancho y ronquen como un tronco
  • Que tengan los bóxer agujereados
  • Que tengan “mamitis aguditis”
  • Que sean babosos y cada vez que pasa una mina se den vuelta a mirarle el culo
  • Que lo llame la madre cuando estas durmiendo un domingo a la mañana
  • Que le tengas que repetir 20 veces las cosas
  • Que los besos largos y cariños sean sólo cuando quieren hacer el amor
  • Que en los ambientes laborales se sientan superiores ante una mujer y si sos su jefa no respeta tus órdenes y simplemente las desestima ("hombres" qué se creen!! magnánimos!! Qué vamos a quitarles, ¿el orgullo?)
  • Que se arreglen más que nosotros, desde usar rodete, ponerse cremas, peinarse y usar pincita de depilar. (Salís a una fiesta y están más tiempos mirándose ellos en el espejo que nosotras)
  • Están permanentemente criticando a las mujeres, pero jamás las buzardas que le cuelgan
  • Que cada vez que hablas de un compañero, amigo, conocido, colega, crea que sólo el tipo está hablando con vos porque te quiere encamar
  • Que no te cuenten absolutamente nada, y cuando preguntas de ¿cómo están? su respuesta más profunda es “bien, todo en orden”.





Biografía

Autora del libro sinfonía en secreto , Miembro de Red de Escritura Creativa "RELATA" - Ministerio de Cultura y participante...